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La Semana Santa suele ser una de las temporadas más fuertes para el consumo de pescado en Colombia. Sin embargo, este 2026 el contexto es distinto. A la alta demanda habitual se suma un factor externo que inquieta al sector: los aranceles del 50% que Ecuador impuso a productos colombianos.
En un sondeo realizado por EL COLOMBIANO, pesqueras minoristas proyectan que en esta Semana Mayor siguen experimentando un impulso considerable en ventas, pero comercializan entre 60% y 73% menos pescado comparado con la primera década del siglo XXI.
A su vez, el impacto, por el conflicto arancelario con el vecino país no es menor. Ecuador es uno de los principales socios comerciales del país en productos pesqueros, especialmente en segmentos como camarones, conservas y preparaciones de pescado, que en conjunto superaron los 200 millones de dólares en intercambios durante 2025.
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Desde el sector acuícola advierten que, aunque especies como la tilapia, la cachama o la trucha no tendrían mayores afectaciones, el camarón sí podría verse impactado.
Carlos Robles, gerente de Fedeacua, explicó que este producto —clave en la oferta regional— podría registrar aumentos de precio en los próximos días debido al encarecimiento de las importaciones.
“Es muy probable que el impacto se refleje en el precio al consumidor, especialmente en el camarón importado”, señaló.
Este escenario genera presión justo en un momento en que la demanda aumenta por razones culturales y religiosas.
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Más allá del impacto en precios, uno de los principales temores del sector es el efecto que esta medida pueda tener en la dinámica del comercio fronterizo.
Con aranceles elevados, se incrementa el riesgo de ingreso de productos por canales informales, lo que podría derivar en competencia desleal, pérdida de control sanitario y distorsiones en el mercado interno.
Este tipo de situaciones no solo afecta a los productores formales, sino también a los consumidores, que podrían enfrentarse a productos sin trazabilidad ni garantías de calidad.
A pesar de este panorama, las autoridades y gremios coinciden en que el abastecimiento está garantizado. Se estima que el consumo de pescado durante esta temporada alcance cerca de 50.000 toneladas, por encima del promedio mensual.
Actualmente, la acuicultura lidera la oferta con el 57% de la producción nacional, seguida por las importaciones (28%) y la pesca de captura (15%).
Además, los precios se han mantenido relativamente estables, con variaciones que no superan el 10% anual en las principales centrales mayoristas.
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Sin embargo, la realidad en las plazas de mercado cuenta otra historia. Comerciantes reportan una caída significativa en las ventas frente a años anteriores, atribuida a cambios en los hábitos de consumo.
En la Plaza Minorista de Medellín, por ejemplo,algunos vendedores aseguran que sus ventas han caído hasta un 60% en la temporada de Cuaresma en comparación con años pasados.
“La creencia, año tras año, va bajando. Ya no es como antes”, asegura Juan Marín, comerciante del sector.
Así, el mercado del pescado en Colombia enfrenta una combinación de factores poco habituales: alta demanda estacional, precios estables, caída en ventas y una tensión comercial con Ecuador que podría alterar el equilibrio.
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