hace 1 hora - MUNDO
Jair Bolsonaro permanecerá al menos tres meses cumpliendo arresto domiciliario.
El expresidente de Brasil fue trasladado a su vivienda este viernes 27 de marzo tras ser dado de alta del hospital DF Star de la capital, donde permaneció dos semanas en cuidados intensivos por una bronconeumonía bilateral.
"Su evolución en los últimos dos días ha sido la esperada: sin complicaciones", declaró a la prensa su médico, Brasil Caiado.
Bolsonaro vuelve a su domicilio en el barrio Jardim Botánico, donde residía antes de su condena con su esposa, Michelle Bolsonaro, y su hija de 15 años, Laura, luego de que a principios de esta semana el magistrado del Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, le concediera un permiso para cumplir su condena de esta manera–durante 90 días–por motivos de salud.
Tras ese periodo, el ex jefe de Estado será reevaluado para determinar si se extiende la medida o no.
Bolsonaro, de 71 años, cumple una condena de 27 años de prisión desde noviembre de 2025 luego de ser hallado culpable de planear un golpe de Estado tras perder por un estrecho margen las elecciones de 2022 ante el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El líder de ultraderecha, quien gobernó entre 2019 y 2022, presenta un historial de hospitalizaciones y cirugías desde que fue apuñalado en el abdomen durante un acto de campaña en 2018, cuando se postuló a su primer mandato.
Su médico indicó que el expresidente volverá al hospital a finales de abril para someterse a una cirugía de hombro.
"Los dos últimos días fueron tranquilos y sin problemas", aunque "no podemos decir que está curado; continuará el tratamiento en casa", afirmó Brasil Caiado, uno de los médicos del exmandatario, al comunicar el alta en la puerta del hospital.
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El Supremo ha concedido a Bolsonaro la prisión domiciliaria, pero de manera temporal y bajo estrictas restricciones.
La medida llega tras dos semanas de presiones por parte de la familia del exgobernante y de sus aliados políticos, que habían solicitado un arresto domiciliario de carácter “humanitario” debido al deterioro de su estado de salud. Los abogados del dirigente presentaron un nuevo recurso ante el Supremo en el que argumentaron la necesidad de cuidados médicos permanentes.
En paralelo a la tramitación del recurso, el magistrado De Moraes mantuvo reuniones con el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente y aspirante presidencial, y posteriormente con Michelle Bolsonaro, esposa del exmandatario, en medio de la creciente presión política y mediática.
La decisión también llega con el respaldo de la Fiscalía. El pasado lunes 23 de marzo, el ente investigador se pronunció por primera vez a favor de conceder el beneficio de prisión domiciliaria a Bolsonaro, al considerar que el exmandatario necesita “atención constante y cuidadosa” debido a sus problemas de salud.
Según la Fiscalía, el arresto domiciliario permitiría garantizar “los cuidados indispensables para el monitoreo, en tiempo integral, del estado de salud del expresidente”.
Un día después de ese pronunciamiento, el juez De Moraes resolvió conceder el beneficio, aunque limitándola a un plazo inicial de 90 días y estableciendo condiciones estrictas.
Entre las medidas impuestas, Bolsonaro deberá portar una tobillera electrónica, como ya hizo entre agosto y noviembre de 2025, periodo en el que, según las autoridades, intentó romper el dispositivo en un presunto intento de fuga.
El expresidente tampoco podrá utilizar teléfono móvil ni redes sociales, ni de manera directa ni a través de terceros. Además, las visitas estarán restringidas únicamente a sus abogados, médicos y a sus hijos.
El Supremo justificó estas limitaciones como necesarias para “resguardar el ambiente controlado” requerido por su estado de salud y evitar nuevas infecciones.
Entre sus dolencias recientes figuran crisis recurrentes de hipo acompañadas de vómitos, que, según su equipo médico, habrían contribuido a la neumonía bilateral bacteriana que motivó su última hospitalización.
Bolsonaro permanece detenido desde finales de noviembre pasado. Inicialmente fue recluido en una sala especial de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia y, desde enero, fue trasladado a un complejo penitenciario de la capital brasileña con mayores comodidades.
Durante los aproximadamente cien días que pasó en prisión, el exmandatario fue hospitalizado en tres ocasiones: primero para una nueva intervención abdominal, después tras sufrir una caída en su celda que le provocó un golpe en la cabeza, y finalmente por la neumonía que precipitó la solicitud de arresto domiciliario.
El Supermo remarcó que la concesión de la prisión domiciliaria no modifica la condena, sino que responde únicamente a razones médicas, que evaluará nuevamente la situación al término del plazo de 90 días.
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Con Reuters, AP y EFE
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