Trump y Cuba: una ambición con raíces históricas

2026-03-26 17:31:46 - MUNDO


"Puedo hacer lo que quiera con Cuba", anunció Donald Trump a mediados de marzo de 2026.

No sería el primer presidente de EE.UU. con esas ansias de expansión, según el historiador Michael Zeuske, profesor del Centro de Estudios sobre la Dependencia y la Esclavitud de la Universidad de Bonn. "Ya a mediados del siglo XIX, EE.UU. puso sus ojos en la isla", dice a DW.

Por aquel entonces, Cuba aún era colonia de España. En 1820, Thomas Jefferson, el tercer presidente del aún joven país, declaró que había que aprovechar la primera oportunidad para anexionar Cuba a EE.UU.

En 1848, James K. Polk, el undécimo presidente de EE.UU., ofrece a los españoles 100 millones de dólares por Cuba, pero, según se dice, la potencia colonial contestó a EE.UU. que prefería hundir la isla en el mar. España quería aferrarse a una de sus pocas colonias que le quedan en ultramar. Solo seis años después, los diplomáticos estadounidenses redactan un documento secreto: tienen derecho a tomar Cuba por la fuerza si España sigue negándose a vender la isla. Pero nada de eso sucede.

Todos esos planes se basaban en la llamada Doctrina Monroe. En ella, el presidente James Monroe había enviado un mensaje a las potencias coloniales europeas: "América para los americanos".

Aparentemente, se trataba de la soberanía de la joven nación en América del Norte y del Sur; pero los EE.UU. ya llevaban tiempo en plena expansión. ¿Y no era lógico recoger por fin la manzana que estaba a solo 160 kilómetros de Florida, es decir, prácticamente a la puerta de casa?

En 1898, por fin surge un pretexto para tomar la isla. Los cubanos llevan años luchando con ahínco para liberarse del yugo colonial español. Washington despliega una fuerte presencia militar. Durante semanas, el crucero acorazado estadounidense USS Maine permanece fondeado en el puerto de La Habana.

El 15 de febrero de 1898 se produce una violenta explosión que desgarra el casco del barco. Se hunde en cuestión de minutos. ¿Fue culpa de un incendio latente que llegó a la sala de municiones? ¿O fueron los españoles quienes torpedearon el barco, como afirman los EE. UU.? "No está demostrado, nunca hubo pruebas de que fuera un acto deliberado" dice el historiador alemán Michael Zeuske. Estados Unidos le declara la guerra a España.

La guerra dura apenas cuatro meses y termina con la derrota de España, que pierde sus últimas grandes colonias: Puerto Rico, Guam, Filipinasy... Cuba.

El 20 de mayo de 1902 termina la ocupación militar estadounidense y la República de Cuba tiene su primer presidente. Pero, de hecho, Cuba sigue siendo un semiprotectorado de su gran vecino del norte, aunque a Estados Unidos le mueven sobre todo intereses económicos. En 1926, alrededor del 60 por ciento de la industria azucarera cubana está en manos estadounidenses. Además, empresarios de Estados Unidos invierten masivamente en hoteles, bares y casinos de La Habana.

Pero, mientras unos se hacen cada vez más ricos y se divierten, la población pasa hambre: en 1953, Fidel Castro lleva a cabo con unos insurgentes un primer intento de golpe de Estado, que es brutalmente reprimido. A partir de ahí, el "Movimiento 26 de Julio" libra una guerra de guerrillas que termina con la huida de Batista en 1959.

"Al principio, Castro aún buscaba una buena relación con EE.UU.", dice Zeuske, pero allí no estaban interesados en negociar con el revolucionario socialista. Sobre todo, porque Castro ordenó la expropiación de refinerías y plantaciones de caña de azúcar de propiedad estadounidense y se acercó a la Unión Soviética.

En dos ocasiones, parecía que ambos países se estaban acercando: bajo los mandatos de los presidentes estadounidenses Jimmy Carter y Barack Obama hubo fases de distensión. Donald Trump, sin embargo, lo ve de otra manera.

"En cuanto al liderazgo, al ejército y al control del territorio, Cuba es un hueso muy duro de roer", dice Zeuske. "Por otro lado, la gente está tremendamente descontenta con su Gobierno, sobre todo con los cortes de electricidad. La situación es cada vez más desoladora. Muchos jóvenes solo quieren marcharse".

(gg/ms)