hace 1 semana - MUNDO
Debido al calentamiento global y a cambios en las corrientes marinas y vientos intensos, la presencia del sargazo se ha adelantado en las playas del Caribe mexicano, un fenómeno que genera su acumulación excesiva en la zona y tiene un impacto en especies marinas.
El vertido de fertilizantes y aguas residuales desde el Amazonas y otras regiones ha aumentado la presencia de nutrientes como el nitrógeno y fósforo en el agua, lo que ha favorecido el crecimiento acelerado del sargazo, explica la bióloga Marlene Fernández.
Añade que las corrientes marinas y los vientos alisios —corrientes de aire constantes que soplan de manera regular— han cambiado su dirección e incrementado su fuerza, lo que propicia que buenas balsas de sargazo se transporten desde África y Brasil hasta el Caribe y Golfo de México.
“El fenómeno ya no se limita a una temporada fija: el calentamiento global, cambios en patrones del viento y de las corrientes han generado que el sargazo tenga comportamientos diferentes, como su llegada en temporadas en las que no había reportes o que había poca presencia de la alga”, especifica la especialista.
El agua caliente también favorece el crecimiento del sargazo y, debido al calentamiento global, el alga se reproduce más rápido y en mayor cantidad, generando que aparezca durante meses en que su presencia no es común.
La organización Greenpeace destaca que la aparición masiva de esta alga es consecuencia de la acción humana, lo cual genera cambios en las corrientes oceánicas por el derretimiento de los polos y glaciares, descargas de aguas residuales en los mares, y el uso de agroquímicos en la agricultura.
El sargazo es un alga marina que juega un papel ecológico en mar abierto, al brindar refugio y alimento a animales como tortugas, peces y aves, además de que por medio de la fotosíntesis genera oxígeno.
De enero de 2022 a marzo de 2026 se han recolectado 51,787 toneladas de sargazo en playas mexicanas, con Tulum como el destino más afectado con 28,268, de acuerdo con datos del Sistema de Monitoreo de Sargazo Recolectado (Simsar).
La entidad más afectada por este fenómeno es Quintana Roo, siendo Cozumel, Benito Juárez, Solidaridad y Puerto Morelos los municipios con más reportes de recolección de sargazo.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la temporada de sargazo coincide normalmente con los meses de primavera y verano; comienza a finales de marzo y alcanza su pico máximo entre mayo y agosto.
Enero y febrero suelen ser meses en los que hay poca recolección de sargazo, no obstante, durante 2026 se ha reportado un alza en los primeros dos meses del año, pues hubo 1,619 y 623 toneladas, respectivamente.
Mientras, en los mismos meses de 2025 solamente se reportaron 61 y 71 toneladas, respectivamente.
De acuerdo con el Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida y la NASA, 0.4 % de la superficie del océano estuvo cubierta de sargazo en febrero de 2026, una cifra récord para el Atlántico y el Caribe.
El sargazo que llega de forma natural en cantidades pequeñas a las playas juega un papel importante en la vida de varias especies, pues sirve como hábitat para peces, camarones, cangrejos y tortugas, ya que proporciona alimento, sombra y refugio.
Además, esta alga puede ser utilizada como alimento para animales marinos y fertilizantes, de acuerdo con Greenpeace.
Sin embargo, cuando el sargazo se acumula en grandes cantidades y se descompone produce sulfuro de hidrógeno, que es un gas incoloro inflamable, de sabor algo dulce y olor a huevo podrido, además de que en altas concentraciones puede ser venenoso.
La acumulación masiva y deterioro del sargazo puede causar acidificación del agua, lo que favorece el crecimiento de algas bentónicas y desfavorece a los corales y el pasto, lo que reduce su mortalidad, de acuerdo con el Sistema de Información y Análisis Marino Costero (Simar).
Una de las especies que se ve perjudicada es la tortuga marina, pues el sargazo interfiere con su anidación y eclosión al bloquear el acceso de las hembras a la arena para desovar y atrapar a las crías en su intento por llegar al mar.
El sargazo tiñe el agua de un color marrón turbio y, luego de su acumulación, se descompone y libera ácido sulfhídrico, el cual tiene un olor fétido, lo que genera que las playas pierdan su comportamiento escénico y, con ello, su valor turístico.
Eliminar el sargazo de las playas y prevenir que sus acumulaciones lleguen a las costas puede presentar desafíos, como el uso de maquinaria pesada o camiones para transportar las balsas de alga, ya que conlleva un gasto significativo, afirma Anabel López, ingeniera química.
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